El tiempo pasa, e inquebrantable suspiro yace del alma
si pienso en el vacío que dejaste tras tu paso,
que fui siguiendo las huellas que dejaste en mi piel grabadas,
sollozando por las noches hasta el primer suspiro del alba.
Lloran las rosas al ver el equívoco de mi existencia,
al ver que la soledad se presenta ante mí con frecuencia.
Y es la desdicha la que hoy me hace pensar
que dos corazones unidos jamás se podrán tocar.
Y no es fácil sentir que tus principios te abandonan
por seguir los consejos de quienes no perdonan.
No es fácil, saber que el cielo está llorando
por un corazón que aún está sangrando,
que, la eternidad se posa ante nuestros ojos
borrando los recuerdos y dejando los despojos.
Dejaré mis señales dibujadas en las arenas del tiempo,
aún sabiendo que dejé muchos corazones atrás,
pues el día en que me muera sabrás lo que siento,
y todo el mundo verá más allá de la mera apariencia,
verán más allá del reflejo de la oscuridad.